Esta hermosa novela escrita por Ramón Fonseca Mora, nos deja un mensaje muy aleccionador y para reflexionar. En lo personal la recomiendo, es corta, fácil de entender y muy descriptiva, se que a más de uno le puede gustar.
La historia nos cuenta como un hombre (Don Julio), amargado, preocupado por su fortuna, egoísta y arrogante, empieza a ver la vida desde otra cara, gracias al encuentro con alguien muy especial (Mechi). Una niña que con grandes ojos negros, quien lo cautiva y lo lleva a reflexionar sobre la vida que ha traído hasta el momento, preocupada por su fortuna, malhumorado y sobre todo alejado de su familia.
Si nos remitimos a relato, comienza cuando Don Julio despierta y se encuentra en un hospital público tras sufrir un accidente automovilístico. Su delicado estado de salud lo obliga a permanecer allí por un largo tiempo pero el se resiste, su incomodidad por estar allí desencadena sus incontables desplantes a las enfermaras y médicos; asumiendo su "superioridad", divagando que es adinerado y que debería estar en una clínica y no ahí.
Pasan las páginas y Julio descubre a su compañera de habitación, Mechi, "los ojitos de ángel", una niña que por circunstancias de la vida se encuentra muy enferma. Ella lo hace ver a través de las conversaciones sobre su abuelo fallecido y sus contantes preguntas, que la vida tiene más de una cara y que los niños en muchas ocasiones comprenden más la vida que los adultos que han vivido mucho. Se muestra la soledad en la que se encuentra nuestro personaje principal, ajeno a su familia, únicamente lo va visitar su hijo en 3 ocasiones cada una de ella con un tinte distinto. Por otro lado se ve todo el amor por el que está rodeado Mechi, con una madre que la visita casi todo los días, que vende flores para mantener a ella a sus hermanos, todo lo opuesto a la maneja de vivir que Don Julio. El desenlace se los dejo a ustedes, y estoy segura que muchos se sorprenderán.
Cuando terminen la novela se darán cuenta de muchas cosas. Que la vida como ya dije tiene más de una cara y hay que intentar verla desde muchos lados para comprenderla y vivirla, que los problemas así sean graves no deben abatirnos sino hay que enfrentarlos y corregir nuestros errores.
Aquí les dejo una cita que a mi me agradó mucho y que me hizo reflexionar:
“Los que aprenden a conocer la muerte más que a temerla y lucha contra ella, se convierten en nuestros maestros sobre la VIDA. Hay cientos de niños que saben mucho más de la muerte que los adultos. Hay adultos que restan importancia a lo que dicen los niños y pasan por alto sus ideas, pues piensan que los niños no comprenden la muerte. Pero quizás un día, al cabo de unos años, cuando tengan ante sí al <<último enemigo>> recuerden sus enseñanzas, y se den cuenta de que esos niños sabios eran maestros, y ellos, alumnos principiantes” ** Elizabeth Kubler-Ross **
