sábado, 18 de mayo de 2013

Ojitos de ángel



Esta hermosa novela escrita por Ramón Fonseca Mora, nos deja un mensaje muy aleccionador y para reflexionar. En lo personal la recomiendo, es corta, fácil de entender y muy descriptiva, se que a más de uno le puede gustar. 

La historia nos cuenta como un hombre (Don Julio), amargado, preocupado por su fortuna, egoísta y arrogante, empieza a ver la vida desde otra cara, gracias al encuentro con alguien muy especial (Mechi). Una niña que con grandes ojos negros, quien lo cautiva y lo lleva a reflexionar sobre la vida que ha traído hasta el momento, preocupada por su fortuna, malhumorado y sobre todo alejado de su familia.

Si nos remitimos a relato, comienza cuando Don Julio despierta y se encuentra en un hospital público tras sufrir un accidente automovilístico. Su delicado estado de salud lo obliga a permanecer allí por un largo tiempo pero el se resiste, su incomodidad por estar allí desencadena sus incontables desplantes a las enfermaras y médicos; asumiendo su "superioridad", divagando que es adinerado y que debería estar en una clínica y no ahí. 

Pasan las páginas y Julio descubre a su compañera de habitación, Mechi, "los ojitos de ángel", una niña que por circunstancias de la vida se encuentra muy enferma. Ella lo hace ver a través de las conversaciones sobre su abuelo fallecido y sus contantes preguntas, que la vida tiene más de una cara y que los niños en muchas ocasiones comprenden más la vida que los adultos que han vivido mucho. Se muestra la soledad en la que se encuentra nuestro personaje principal, ajeno a su familia, únicamente lo va visitar su hijo en 3 ocasiones cada una de ella con un tinte distinto. Por otro lado se ve todo el amor por el que está rodeado Mechi, con una madre que la visita casi todo los días, que vende flores para mantener a ella a sus hermanos, todo lo opuesto a la maneja de vivir que Don Julio. El desenlace se los dejo a ustedes, y estoy segura que muchos se sorprenderán.

Cuando terminen la novela se darán cuenta de muchas cosas. Que la vida como ya dije tiene más de una cara y hay que intentar verla desde muchos lados para comprenderla y vivirla, que los problemas así sean graves no deben abatirnos sino hay que enfrentarlos y corregir nuestros errores.

Aquí les dejo una cita que a mi me agradó mucho y que me hizo reflexionar:

“Los que aprenden a conocer la muerte más que a temerla y lucha contra ella, se convierten en nuestros maestros sobre la VIDA. Hay cientos de niños que saben mucho más de la muerte que los adultos. Hay adultos que restan importancia a lo que dicen los niños y pasan por alto sus ideas, pues piensan que los niños no comprenden la muerte. Pero quizás un día, al cabo de unos años, cuando tengan ante sí al <<último enemigo>> recuerden sus enseñanzas, y se den cuenta de que esos niños sabios eran maestros, y ellos, alumnos principiantes” ** Elizabeth Kubler-Ross **














sábado, 11 de mayo de 2013

Un día muy epecial


El día de la madre

El día de la madre es una festividad que rinde homenaje a las mujeres que nos dieron la vida y que día a día dan lo mejor de sí a sus hijos. Es el momento preciso para mostrarles cuanto las queremos y recocer lo que hacen por nosotros todos los días.

El día central de la festividad se realiza todos los segundos domingos de mayo, pero muchas semanas antes los hijos, esposos, se va preparando para agasajar a sus mamas.

En mi caso  la preparación viene desde algunas semanas antes, en el momento y normalmente a la hora de almuerzo le preguntamos a mi mamá junto a mis hermanas que desea por su día. Ella siempre responde lo mismo no quiero nada mis amores solo que estén a mi lado. Sin embargo el siguiente paso en la preparación es juntarnos mis hermanas y yo y planear el regalo, que aunque ella nos dice que no desea nada nosotras sabes que es un gesto que a ella le gustará mucho. Normalmente nos cuesta ponernos de acuerdo pero finalmente siempre escogemos algo, sea una cartera, un libro, zapatos depende de lo que nos alcance.
Después de a ver escogido el presente llega el tan estresante momento, ir a comprarlo, pues siempre las tiendas en estas fechas son de gran demanda y hay mucha gente entrando y saliendo. Unas vez que encontramos lo que buscamos ya tenemos el regalo, pero la celebración no queda ahí. Ahora nos tenemos que organizar para sorprenderla el domingo.

Normalmente solemos dividirnos las tareas, ya que somos tres hermanas. Una hace dirige el desayuno, lo prepara y organiza, otra el almuerzo y las demás ayudamos y la otra limpia al final del almuerzo. Llegado el domingo tan esperado, a la que le toca preparar y organizar el desayuno se levanta más temprano y las demás si es necesario la ayudan, luego despertamos a mamá con el desayuno, que maso menos siempre es el mismo pero a mamá no le importa igual se lo come, en este momento es donde aprovechamos y le damos mil abrazos y besos y claro el presente que no podía faltar.

Ahora queda lo más importante el almuerzo, pues es en el donde mi familia se une más ya que en general todos paramos ocupados en la semana y obvio la persona que le toca prepararlo está pensando en que tiene que tiene que salir rico. El proceso es muy gracioso, entramos y salimos todas de la cocina, por aquí por allí,  intentando que mi mamá no vea lo que preparamos, para que sea sorpresa. Una vez que la comida esta lista es momento de comer, llamamos a mamá que está en su cuarto y destapamos la olla, su primera expresión siempre es la misma ¡chicas se ve rico¡ y nosotras¡ lo hicimos con mucho cariño para tu ma!. A mitad de la comida siempre hablamos de diversos temas y aprovechamos para hablar sobre la semana, además de recordar momentos especiales o graciosas que pasamos juntas, nos divertimos mucho.

Por último solo queda limpiar, lo que menos gusta pero alguien debe de hacerlo, y pues como es el día de la madre quien lo hace siempre esta vez descansa y lo hacemos nosotras y la dejamos descansar.
Así celebro yo este día especial con mi mamá y mis hermanas, cada familia lo celebra distinto y siempre las madres quedan encantadas sin importar lo que les hagamos.  Pero lo importante es no olvidar que no es la celebración en sí lo importa sino lo que representa, ya que son nuestras madres quien a pesar de lo que hagamos estará ahí en todo momento para uno.